viernes, 18 de mayo de 2018




Federico Cantú
Federico Cantú1907-1989
Escultor
En la obra de Federico Cantúpodemos admirar uno de los pocos ejemplos
donde los conceptos nacionalistas se combinan con las tradiciones mesoamericanas
presentes en su obra de caballete y mural.

Uno de los símbolosescultóricosmas importantes del siglo XX
Es sin duda la “Madona del IMSS” y que dígasede paso un logro ganado con
nuestra revoluciónla Seguridad Social .
La familia ( madre e hijo ) cobijada por la proteccióndel Estado Mexicano-
Representado por el símbolopatrio  , Federico se referíaa ella como
“Nuestra Señorade IMSS” la idea esta mas cercana a el concepto
donde el escultor fusiona la mexicanidad de la simbologíaAzteca ( el águila) transformada en símbolopatrio y la virgen y el niño, que se encuentra mas cercana a las tradiciones devotas del pueblo de México, toda una amalgama capturada de manera colosal en una figura que se repite a lo largo y a lo ancho y en todos los rincones del país.

Adolfo Cantú
Cantú Y de Teresa Collection

lunes, 12 de marzo de 2018

La Madona en la obra de Federico Cantú 1907-1989





Una larga y fructífera evolución de formas en torno a la Madona
Grabado , obra mural , tinta , escultura , relieves …………

Dan forma a uno de los símbolos mas importantes de la estética Mexicana
Es Cantú uno de los mas grandes maestros que logra en su obra la síntesis 
Sacra y profana , Europea y mesoamericana , una fusión de identidad 
Prehispánica y Occidental fundidas a la para en una amalgama cultural
 En estas composiciones nos solo admiramos el estilo propio del maestro
de paso las imágenes cohabitan en la intemporalidad donde se extiende la creación Cantú

Adolfo Cantú
Colección de Arte Cantú Y de Teresa


Textos Adolfo Cantú
Colección Cantú Y de Teresa
Copyright © 1989-2018

FCG Copyright ©

sábado, 30 de septiembre de 2017

Desde la época que Federico pasara en Montparnasse (1924-1934 )
Había desarrollado un gusto muy especial por el grabado al buril
Con los años y con los recursos necesarios se va acercando a el uso de metales preciosos como la plata y el oro, entre 1946 y 47 desarrollo una gran obra por encargo titulada “Letanía Lauretana” todos estos fino grabados que comprenderían una rica carpeta de temas de la Letanía fueron grabados en palca de plata , para ello Cantú desidia que todas estas magnificas placas fueran incluidas en los reclinatorios de la iglesia de la Purísima en Monterrey , todas estas finas placas fueron recortadas y adheridas a las balaustras de la purísima,  con los años Federico fue recreando algunos de estos pasajes en diferentes versiones 
Los cuatro buriles presentados son muestra de esta desarrollo



Coleccion de Arte Cantú Y de Teresa

sábado, 15 de abril de 2017

Traición a Cristo en el huerto de Getsemaní 


Esta monumental obra  se refiere a una de las composiciones religiosas más importantes de la obra que ejecutara en su temprana  madures  Federico Cantú . De acuerdo con los relatos presentados en los Evangelios Sinópticos y en el Evangelio de San Juan, La Traición de Cristo tiene lugar en el Jardín de Getsemaní en el Monte de los Olivos.
 Una luna creciente, un cálido resplandor en esta dramática y nocturna escena, en la que un grupo de soldados y fariseos conducidos por Judas asaltaba el Monte para arrestar a Cristo. 
Cristo aparece como figura central dispuesto   ya amanera de composición simétrica los apóstoles de un lado izquierdo y del derecho La Traición


la escena.


Las circunstancias precisas en torno a la creación de Federico Cantú de esta composición parten del proyecto monumental de los doce vitrales representados a lo largo de la capilla de lo misioneros de Guadalupe, Actualmente se conocen tres versiones autógrafas de la Traición de Cristo de Federico Cantú. La primera está tomada de tema para placa de grabado al buril en cobre, la segunda se refiere a los temples en papel que desarrollara a manera de estarcidos y que darán forma a el formato vitral

La tercera y final es la perteneciente a la Capilla de los Misioneros , toda esta serie de obras que en su conjunto nos narran los diferentes pasajes bíblicos que Cantú ejecutara en 1957 para este recinto, sin duda esta obra es muestra de la visión estética y compositiva de la obra de Federico Cantú




Adolfo Cantú.
CYDT

jueves, 13 de abril de 2017

The Last Supper is the final meal that, in the Gospel accounts, Jesus shared with his Apostles in Jerusalem before his crucifixion. The Last Supper is commemorated by Christians especially on Maundy Thursday.The Last Supper provides the scriptural basis for the Eucharist, also known as "Holy Communion" or "The Lord's Supper".

The First Epistle to the Corinthians contains the earliest known mention of the Last Supper. The four canonical Gospels all state that the Last Supper took place towards the end of the week, after Jesus' triumphal entry into Jerusalem and that Jesus and his Apostles shared a meal shortly before Jesus was crucified at the end of that week.During the meal Jesus predicts his betrayal by one of the Apostles present, and foretells that before the next morning, Peter will deny knowing him

domingo, 2 de abril de 2017

FC

Secretaria de Cultura – Efemérides 2017.
Federico Cantú 1907-1989 _ El Último de los Románticos
Mesa redonda  - Palacio de las Bellas Artes – Sala Adamo-Boari
28 de Marzo 2017.
Maestro Luis Rius Caso
Maestra Leticia López Orozco
Maestro Adolfo Cantú

Modera
Maestra Cecilia Santacruz

Producción  Audiovisual  Pro & Post

Archivo Documental y Fotográfico Colección Cantú Y de Teresa

martes, 14 de marzo de 2017

Letanía Lauretana en la
La Purísima  de Monterrey
Por Federico Heraclio Cantú Garza  1907-1989



Grabado al buril y punta seca.
1946-1948
19 grabados sobre dibujos de Federico Cantu
el autor burilo 12 y Alvarado Lang 4 y Gm Lemus 3
Todas las tintas y anteproyectos asi como el concepto
Grafico fue de Federico Cantú
La purísima se convertiría en el cuarto recinto sacro intervenido por el Artista

Los Grabados y Placas dedicados a la Purísima con el tema de la Letanía Lauretana  son una serie de obras sacras inspiradas en estos cantos o rezos , esta magnifica obra sacra permite a Cantú
Dignificar su camino como pintor sacro en el Museo Vaticano
y son sin duda estas bellas placas la culminación de una época que Cantú dedicara a el grabado al buril , técnica iniciada en Montparnasse durante su larga y fructífera formación como maestro universal.

Recordamos que en un breve respiro a su larga estancia en Paris Cantú decide probar fortuna en Los Ángeles California iniciando con esto una gran carrera mura listica en el arte sacro 
Carrera iniciada por el autor en la Iglesia de Pasadena California
En 1928 , por fortuna Madona ( Pintura al Temple )
Hoy en dia expuesta en el MUNE nos permite acercarnos a el trazo de la época asi como la técnica y el carácter pictórico

Las segunda gran intervención se da en la Parroquia de San Miguel Allende 1942( parcialmente destruida por el Padre Mercadillo )

La Tercer intervención la ejecutara en la Pinacoteca Virreinal
Ex convento de San Diego ( convento de los Dieguinos ) en 1946


Y Asi inicia con grafica el proyecto dedicado a la Purísima de Monterrey.

Una vez ejecutadas las Placas e impresos los  cuadernillos
El listado de placas fue mutilada para incorporarlo al recinto
Y como pudimos constatar en nuestra pasada visita el 11 de marzo de 2017, las placas de plata se encuentran de algún modo gastadas impidiendo en lagunas ocasiones poder admirar el trabajo de Federico.

Para la Colección Cantú Y de Teresa fue de suma importancia el poder recuperar imágenes y poder cotejarlas con la colección de tintas y obras impresas por Cantú en un primer estado, en hora buena por tan maravillosa y memorable visita

Adolfo Cantú
Colección de Arte Cantú y de Teresa

Tirada  de 52 ejemplares numerados
cuadernos ilustrados con 19
grabados de la Autoría de
Federico Cantú Garza 1907-1989







1- Letanía Lauretana Portada de la Letainia Lauretana       Virgen.
2- Letanía Lauretana, Spoeculum justitae,
3- Letanía Lauretana Vas Spirituale y Vas Virgo Fidelis.
4- Letanía Lauretana Vas Honorabile y Vas Insigne Devotionis.
5- Letanía Lauretana Rosa Mystica.
6- Letanía Lauretana Turris Eburnea.
7- Letanía Lauretana Foederis Arca.
8- Letanía Lauretana, Salus [infin] morum,
9- Letanía Lauretana, Agnus Dei,
10- Letanía Lauretana Cristo llorado por los Angeles.
11- Letanía Lauretana “Uno de vosotros me entregara” .
12- Letanía Lauretana Tobias.
13- Letanía Lauretana Madonna.
14- . Letanía Lauretana, Agnus Dei guntallis peccata mundis,
15- Letanía Lauretana, Canam nostrae justitiae,
16- Letanía Lauretana, Turris davidica,
17- Letanía Lauretana, Janua Coeli.
18- Letanía Lauretana, Stella Matutina
19- Letanía Lauretana, Stella Matutina Madonna


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Cantú Y de Teresa©

sábado, 24 de diciembre de 2016



La Natividad de Nuestro Señor Jesucristo.-

Natividad - Vitral en la Capilla de Los Misioneros de Guadalupe  1957
Federico Cantú 1907-1989


“José subió de Nazaret, ciudad de Galilea, a la Ciudad de David en Judea, llamada Belén –pues pertenecía a la Casa y familia de David–, a inscribirse con María, su esposa, que estaba embarazada. Estando ellos allí, le llegó la hora del parto y dio a luz a su hijo primogénito. Lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no habían encontrado sitio en la posada.”

(Lucas 2, 4-7. Biblia de Nuestro Pueblo.)
El nacimiento de Cristo es uno de los temas fundamentales de la liturgia cristiana, y como tal ha sido objeto de representación por los artistas en innumerables ocasiones a lo largo de la historia.
Quizá la representación más antigua que podemos encontrar se remonta al período paleocristiano, a la imagen de la Virgen con el niño en su regazo que podemos ver en la llamada Capilla Griega de la catacumba de Priscila en Roma. Luego, los artistas bizantinos desarrollaron y definieron el tema, creando una serie de tipos iconográficos que pasarían a Occidente. Será durante el gótico cuando el tema de la Navidad adquiera un desarrollo completo, incorporando una cantidad de detalles y elementos anecdóticos, tomados muchos de ellos de la vida cotidiana, que imprimirá en estas representaciones un naturalismo que no se había visto antes. En lo esencial, los rasgos iconográficos introducidos en la Edad Media se mantienen en los siglos posteriores, aunque las férreas directrices impuestas por el Concilio de Trento en la cuestión de las representaciones religiosas por los artistas, harán mella también en el tema de la Navidad, suprimiendo de las pinturas todos aquellos elementos que no se mencionaban en las Sagradas Escrituras aprobadas por la Iglesia, y que en su opinión podían inducir a confusión.
Basta con hacer un repaso de las natividades anteriores al Concilio de Trento para comprobar fácilmente, cómo aparecen escenarios, personajes o situaciones de los que no se hace mención alguna en el Evangelio de Lucas. No debe pensarse que eran fruto de la imaginación de los artistas, sino todo lo contrario, estaban tomados de aquellas otras fuentes escritas de la tradición cristiana que Trento pretende evitar y que hasta entonces habían gozado de una gran popularidad entre los artistas. Fundamentalmente, estas otras fuentes eran algunos de los Evangelios Apócrifos, como el Protoevangelio de Santiago (siglo IV), el Evangelio del Pseudo Mateo (siglo VI) y el Libro de la Infancia del Salvador (siglo IX); la Leyenda Dorada (siglo XIII) de Jacobo de la Vorágine; las Meditaciones del Pseudo Buenaventura (siglo XIII); o las Revelaciones (siglo XIV) de Santa Brígida de Suecia.
Para ilustrar cómo se utilizaban indistintamente y a la vez estas fuentes, he elegido una preciosa obra maestra del gótico flamenco, la Natividad de Robert Campin que se exhibe en el Museo de Bellas Artes de Dijon. La obra pudo pintarse hacia el año 1425 y, aunque se carece de certeza, se cree que pudiera proceder de algún monasterio próximo a Dijon o quizás de la propia Cartuja de Champmol.
Entre las cosas que pueden llamar la atención al contemplarla, está la aglomeración de personajes, que como dice Tzvetan Todorov, más que integrarse se yuxtaponen; la tosca representación de algunos de ellos que contrasta con la técnica exquisita del realismo empleado en otros; o cómo el artista nos da a conocer los pensamientos de algunos personajes a través de las filacterias o cintas con textos que llevan en sus manos.
Para la narración de este episodio, el pintor se ha basado en la narración recogida en uno de los apócrifos, concretamente el Evangelio del Pseudo Mateo, que luego recoge igualmente en su obra Jacobo de la Vorágine. En él se cuenta como José, al darse cuenta que el parto era inminente, sale en busca de dos comadronas, pero cuando éstas llegan el nacimiento ya ha tenido lugar. A una de ellas, llamada Zebel (Jacobo de la Vorágine) o Zelomi (Pseudo Mateo), nos la muestra Campin de rodillas y de espaldas a nosotros, con una filacteria en la que puede leerse "la Virgen ha dado a luz". La otra comadrona, Salomé, situada frente a ella le contesta incrédula en otra cinta escrita "¿Una virgen que da a luz? Lo creeré si tengo pruebas". E inmediatamente su mano derecha, con la que iba a tocar a María, se seca o paraliza, de ahí la angustia de su rostro. Sin embargo, ante las súplicas de Salomé un ángel vestido de blanco próximo a ella le dice "Toca al niño y te curarás", produciéndose el milagro.
De este modo el artista nos resume la escena narrada por el Pseudo Mateo y que completa sería como sigue: 
“Y Zelomi, habiendo entrado, dijo a María: Permíteme que te toque. Y, habiéndolo permitido María la comadrona dio un gran grito y dijo: Señor, Señor, ten piedad de mí. He aquí lo que yo nunca he oído, ni supuesto, pues sus pechos están llenos de leche, y ha parido un niño, y continúa virgen. El nacimiento no ha sido maculado por ninguna efusión de sangre, y el parto se ha producido sin dolor. Virgen ha concebido, virgen ha parido, y virgen permanece.
Oyendo estas palabras, la otra comadrona, llamada Salomé, dijo: Yo no puedo creer eso que oigo, a no asegurarme por mí misma. Y Salomé, entrando, dijo a Maria: Permíteme tocarte, y asegurarme de que lo que ha dicho Zelomi es verdad. Y, como María le diese permiso, Salomé adelanté la mano. Y al tocarla, súbitamente su mano se secó, y de dolor se puso a llorar amargamente, y a desesperarse, y a gritar: Señor, tú sabes que siempre te he temido, que he atendido a los pobres sin pedir nada en cambio, que nada he admitido de la viuda o del huérfano, y que nunca he despachado a un menesteroso con las manos vacías. Y he aquí que hoy me veo desgraciada por mi incredulidad, y por dudar de vuestra virgen.
Y, hablando ella así, un joven de gran belleza apareció a su lado, y le dijo: Aproxímate al niño, adóralo, tócalo con tu mano, y él te curará, porque es el Salvador del mundo y de cuantos esperan en él. Y tan pronto como ella se acercó al niño, y lo adoró, y tocó los lienzos en que estaba envuelto, su mano fue curada. Y, saliendo fuera, se puso a proclamar a grandes voces los prodigios que había visto y experimentado, y cómo había sido curada, y muchos creyeron en sus palabras.”
(Evangelio Apócrifo de Pseudo Mateo 13, 3-5.)
Otros detalles de la obra, en cambio, están tomados de las Revelaciones de Santa Brígida de Suecia. Por ejemplo, la vela que porta en la mano un anciano San José, y que se hace innecesaria ante la luz que desprende el propio Niño. También la descripción de la Virgen, con largos cabellos rubios sueltos sobre la espalda y vestida con un manto y una túnica blancos, corresponden al relato de la santa, tal como lo expuso en el capítulo 12 de su obra.
“Estaba yo en Belén, dice la Santa, junto al pesebre del Señor, y vi una Virgen encinta muy hermosa, vestida con un manto blanco y una túnica delgada, que estaba ya próxima a dar a luz. Había allí con ella un rectadísimo anciano, y los dos tenían un buey y un asno, los que después de entrar en la cueva, los ató al pesebre aquel anciano, y salió fuera y trajo a la Virgen una candela encendida, la fijó en la pared y se salió fuera para no estar presente al parto.
La Virgen se descalzó, se quitó el manto blanco con que estaba cubierta y el velo que en la cabeza llevaba, y los puso a su lado, quedándose solamente con la túnica puesta y los cabellos tendidos por la espalda, hermosos como el oro. [...] y en un abrir y cerrar los ojos dio a luz a su Hijo, del cual salía tan inefable luz y tanto esplendor, que no podía compararse con el sol, ni la luz aquella que había puesto el anciano daba claridad alguna, porque aquel esplendor divino ofuscaba completamente el esplendor material de toda otra luz.
Al punto vi a aquel glorioso Niño que estaba en la tierra desnudo, y muy resplandeciente, cuyas carnes estaban limpísimas y sin la menor suciedad e inmundicia. Oí también entonces los cánticos de los ángeles de admirable suavidad y de gran dulzura.
Así que la Virgen conoció que había nacido el Salvador, inclinó al instante la cabeza, y juntando las manos adoró al Niño con sumo decoro y reverencia, y le dijo: Bien venido seas, mi Dios, mi Señor y mi Hijo. Entonces llorando el Niño y trémulo con el frío y con la dureza del pavimento donde estaba, se revolvía un poco y extendía los bracitos, procurando encontrar el refrigerio y apoyo de la Madre [...]”
La tercera fuente de inspiración de la historia que nos cuenta Campin es el propio Evangelio de Lucas, de donde toma la adoración de los pastores y el lugar del nacimiento, un pesebre. En cuanto a la adoración de los pastores, al principio de la Edad Media solían representarse en el momento que recibían la noticia y quedaban como petrificados ante el acontecimiento sobrenatural que acontecía, como en las bóvedas de San Isidoro de León, pero con el paso del tiempo, empieza a recogerse por los artistas la idea expresada en el Evangelio de Lucas, según la cual, los pastores acudieron al establo y glorifican al Niño Dios, tal como hace Campin en esta ocasión.
En cuanto al escenario donde se produce la historia, tanto los apócrifos, Jacobo de la Vorágine y Santa Brígida señalan que se produjo en una cueva o gruta subterránea. Sin embargo, Campin abandona aquí esta idea y retoma la del Evangelio de Lucas, situándolo en un pesebre en ruinas. La idea del establo en ruinas la introducen precisamente los pintores flamencos en el siglo XV, y simboliza la antigua ley o antiguo testamento (el judaísmo), con cuyas piedras se edificaría la nueva ley, encarnada en el nuevo testamento (el cristianismo).
El escenario está reproducido con la riqueza de colores, la minuciosidad y el detallismo propio de la escuela flamenca, que no pudo menos que asombrar y maravillar a sus contemporáneos, como lo sigue haciendo hoy con nosotros. Ese mismo detallismo lo emplea en el paisaje luminoso que se abre al fondo del cuadro, y podemos descubrir un paisaje invernal del norte de Europa, con árboles podados, mujeres por un camino con cestos en la cabeza o a la puerta de una casa, veleros navegando, un cielo tímidamente azul con algunas nubes. Un paisaje que ayudaría al espectador flamenco a identificarse más fácilmente con la escena.
De esta manera, Campin representa tres escenas o momentos distintos de la vida de Cristo: el nacimiento, la adoración de los pastores y el castigo por la incredulidad de Salomé. Mientras los dos primeros son recurrentes, el tercero, en cambio, no es demasiado frecuente. Los tres episodios se muestran juntos, en un único panel, con lo cual, no sólo se entremezclan las fuentes que inspiran la obra sino los propios episodios narrados, subrayando esa idea de yuxtaposición de elementos que indicaba Todorov:

“…estamos sin duda ante un cuadro muy novedoso que pone en evidencia con gran intensidad los cambios que se han producido en la mentalidad de la época. Ante todo debemos observar en qué medida esta escena de la historia sagrada se acerca al espacio profano cotidiano. La propia presencia de las comadronas, colocadas en primer plano y que llaman nuestra atención con sus palabras, de esos personajes que han pasado a ser el centro narrativo de la escena, es significativa: se trata de un nacimiento como cualquier otro, como los nuestros, con comadronas a las que se llama para que echen una mano. También el tema de la duda al respecto de la Inmaculada Concepción, que se evoca tanto aquí como en los episodios de la vida de José, es eminentemente humano. La posición central de José no es menos significativa: vestido de rojo, capta nuestra mirada de inmediato; su rodilla derecha conforma el centro luminoso del cuadro. También el pequeño Jesús es sorprendente: en lugar de representar, como de costumbre, a un niño regordete que mira el mundo con confianza, Campin nos muestra a un recién nacido flaco e imponente, a un niño humano. Por lo demás, a Campin no le pareció suficiente la luz sobrenatural que emana de él (y que hace que la vela resulte innecesaria), mientras que sí lo era para santa Brígida; ha añadido la del sol, absolutamente natural, que se alza en el horizonte. Se produce aquí una especie de puja: la luz natural de la vela ha pasado a ser innecesaria debido a la luz sobrenatural que emana del Niño, que a su vez palidece ante la luz natural del sol. Al final vence el mundo natural.”

domingo, 18 de diciembre de 2016



Al 2016 finaliza , un año agitado pero muy fructífero para nuestra Colección de Arte
Dentro de una incansable búsqueda de obras y las oportunidades conjuntas hemos logrado acrecentar nuestro acerbo con obra de caballete , escultura , obra grafica y sumado a esto las diferentes publicaciones y exposiciones en diferentes foros del mundo .

Sumado a estas muestras y retrospectivas de nuestros grandes maestros no podeos hacer un lado un reconocimiento conjunto a la labor desarrollada por especialistas que junto con nuestra Colección  logramos la restauración del Mural de Pinacoteca Virreinal , también y no con menos profesionalismo logramos firmar diferentes acuerdos con instancias internacionales , Nuestra Participación en el Foro UNESCO en 2016 y una nueva donación en el National Museum of Mexican Art de Chicago , dan una constancia de nuestro acercamiento a los acerbos internacionales.

Sin duda dos exposiciones que dejan atrás cualquier record de presencia en este año , nuestra presencia a lo largo de dos meses en la Estación de Metro del Palacio de las Bellas Artes  nos colocan a la vanguardia de difusión del arte nacional a nivel Nacional

Sin mas y desenado lo mejor para todos recibimos un nuevo año esperando que todos los cambios en el Arte Nacional sean para bien


Adolfo Cantú
Colección de Arte Cantú Y de Teresa